Hay días de celebración internacional para todo lo imaginable. Si bien la ONU ‘solo’ registra en su calendario 138 días temáticos, estos se multiplican al arbitrio de las grandes instituciones. El 16 de noviembre, por ejemplo, tiene lugar una curiosa celebración que atañe a un pequeño sector de la comunidad científica. Es el GIS Day, el día de los Sistemas de Información Geográfica (Geographic Information System). Las redes sociales han puesto en marcha diversos ‘hashtag’ para celebrarlo: #GISDay, #GISDay2016 o incluso #GISSelfieDay en el que investigadores y técnicos de todo el mundo suben un selfi para conmemorar la jornada.

Se trata de una celebración promovida por Esri, una de las empresas de software GIS más potentes del mundo, con sede principal en Estados Unidos. Es allí donde se vive con más intensidad este día –a lo largo de esta semana tienen lugar alrededor de 600 actos por todo el territorio norteamericano-, aunque en España también han llegado coletazos de tan curiosa efeméride. El Instituto Pirenaico de Ecología cuenta con personal dedicado íntegramente a los Sistemas de Información Geográfica y las investigaciones que se llevan a cabo necesitan constantemente de sus amplias posibilidades, así que aquí te explicamos qué es un SIG (o GIS) y qué utilidades tienen.

Un mundo de posibilidades para las investigaciones

De modo académico, se puede definir un SIG como el conjunto de software, hardware y medios informáticos que permite organizar, analizar y transformar datos georreferenciados. Esos datos son los que provienen de variables que tienen como elemento indispensable la localización geográfica, como por ejemplo la distribución de una determinada especie de planta en un territorio.

Atendiendo a esto último, los SIG son útiles, principalmente, por dos aspectos. Por un lado, permiten el tratamiento, organización y análisis ‘en crudo’ de millones de los datos georreferenciados. Y por otro, son una herramienta esencial para el desarrollo de cartografía asociada a proyectos de investigación, ya que permite volcar toda esta información en mapas que representan de forma visual todas las variables que se quieren tratar, que pueden ser socioeconómicas, topográficas, climáticas… y que tienen como protagonista un mismo espacio.  “Hay que tener claro que el SIG no es un sistema de base de datos ni tampoco es un programa de cartografía, sino una combinación de ambas cosas”, explica María Paz Errea, especialista SIG en el Instituto Pirenaico de Ecología.

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Además, como en todo, el desarrollo de las tecnologías ha permitido una mejora sustancial en la utilidad de estos sistemas. Los SIG toman como referencia para el desarrollo de la cartografía las imágenes de satélite, las fotografías aéreas (tomadas desde un aeroplano, con todas las limitaciones que ello conlleva debido a la perspectiva) o las ortofotos (el resultado de tratar esas imágenes aéreas para hacerlas válidas geométricamente). El aumento de la cantidad y calidad de estas instantáneas permiten obtener series temporales de información de alta resolución y, por tanto, introducir el factor tiempo en los estudios espaciales.  A diferencia del pasado, ahora se puede observar, por ejemplo, la evolución de la cubierta vegetal o los cambios en los usos del suelo y proyectar escenarios de futuro o establecer patrones.

Ahora bien, ¿de dónde proceden esos datos de los que se alimenta el GIS? Una fuente es el trabajo de campo que realizan los investigadores: desplazarse al lugar donde se tenga el objeto de estudio, recopilar datos, y volcarlos posteriormente en el sistema mediante la utilización de Sistemas de Posicionamiento Global, el GPS. Los Sistemas de Información Geográfica pueden procesar millones de datos y, por tanto, requieren máquinas muy potentes para manipularlas y programas profesionales de pago, como ArcGis, de Esri; o también otros del pujante software libre como QGIS, GVSig.

El desarrollo constante de estos sistemas, además, ya está permitiendo novedosos avances para la disposición de datos georreferenciados, como la fotogrametría de corto alcance (close range photogrammetry), que representan una fuente de información económica y factible para generar modelos 3D.

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