El profesor Pedro Montserrat Recoder falleció la noche del pasado sábado 4 de febrero en Jaca, la ciudad donde desarrolló gran parte de su trayectoria científica desde 1968. Montserrat queda como uno de los hombres más influyentes en la historia del Instituto Pirenaico de Ecología: además de ser uno de los impulsores del centro, es el fundador del Herbario JACA, la tercera mayor colección de España.

Junto con el profesor Enrique Balcells, vivió en 1964 la creación del Centro Pirenaico de Biología Experimental, amparado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para ahondar en el estudio de los ecosistemas de montaña. Montserrat y Balcells fueron los dos primeros investigadores de aquel embrión del IPE, que se asentó en un primer momento en un pequeño chalet a las afueras de Jaca y que recibía como motor científico a estudiantes de Biología procedentes de la Universidad de Barcelona. Montserrat se trasladó a la localidad altoaragonesa en 1968 procedente del Centro de Ciencias Medioambientales de Madrid (antes Instituto de Edafología) y, ya como profesor de investigación, vivió la década de consolidación de aquel centro jaqués en los años 70.

El doctor nació en Mataró (Barcelona) el 8 de agosto de 1918. Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Barcelona y, tras obtener la Licenciatura en 1945, encauzó su carrera hacia la Botánica. Se doctoró en 1950 por la Universidad de Madrid con el tema “Flora de la Cordillera Litoral catalana (porción comprendida entre los ríos Besós y Tordera)”. Montserrat había ingresado en 1953 en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y aumentó su formación en Inglaterra, donde se especializó en Palinología y en Praticultura. El profesor dirigió su pasión por el estudio de las plantas a todas las regiones de España: del norte al sur y de oeste a este. Incluso al otro lado de los Pirineos, en las universidades francesas, tuvo una sobresaliente influencia. “Era un hombre muy cercano y no ponía nunca barreras a nadie. Fueran profesores, doctores, o aficionados, disfrutaba transmitiendo su conocimiento. En su caso, es totalmente cierto decir que no tenía enemigos”, expresa Daniel Gómez, investigador del IPE que fue tutorizado en sus inicios por Montserrat.

p-montserrat
Montserrat siguió dedicándose a la ecología mucho después de su jubilación. Foto: Daniel Gómez

El botánico estuvo en contacto con Aragón y Jaca desde los albores de su carrera. En 1960 puso la primera piedra del Herbario JACA con una pequeña colección fruto de sus tempranas investigaciones y en 1964 acompañó a Enrique Balcells en aquella aventura precaria en recursos del Centro Pirenaico de Biología Experimental. Tras su traslado definitivo a Jaca, su implicación fue absoluta y a través de su investigación desgranó la flora altoaragonesa, a la que ha dedicado buena parte de su obra. No en vano, ya en 1946 y 1947, recién licenciado, realizaba estudios pioneros en el Valle de Ordesa y la Sierra de Guara.

Su investigación le ha llevado a tener más de 25 especies de plantas dedicadas. Además, ha descrito o recombinado alrededor de 150. Pero la importancia de Montserrat en la ecología española va más allá de su ingente obra en botánica. “Algunas de sus principales aportaciones llegan por parte del estudio de los pastos. Incluyó el factor hombre en los ecosistemas dentro del estudio de la ecología, que antes se centraba solo prácticamente en los animales y las plantas. Es algo que ahora nos parece totalmente normal pero que hace cincuenta años no lo era. Promulgó el término ‘agroecosistema’, en el que dejaba patente la importancia de la mano del hombre”, detalla Gómez. El científico fue un importante activo para la creación en 1959 de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos. Promovió el desarrollo de este organismo inspirado en la British Grassland Society y la Sociedad Española de Ciencia del Suelo. Montserrat fue secretario de la SEEP de 1964 a 1966 y también fue vocal y vicepresidente. Actualmente era Socio Honorario.

Como reconocimiento, Montserrat recibió, entre otros, el premio Medioambiente de Aragón en 1999 y fue nombrado Sueldo Jaqués por la ciudad de Jaca en 2007. Fue Biólogo de Honor del Colegio Profesional de Biólogos de Aragón y Presidente Honorario de la Asociación de Herbarios Íbero-Macaronésicos. También era miembro de las Reales Academias de Ciencias de Barcelona y Zaragoza. Su contribución, además, llevó a la localidad de Jaca a erigirle un parque en su honor, el Parque Profesor Doctor Pedro Montserrat Recoder, una zona verde localizada al sur de la ciudad.

También posee un libro dedicado con motivo de su jubilación, titulado ‘Homenaje a Pedro Montserrat‘, publicado en 1988 y que plasma, cronológicamente y año a año, todas sus aportaciones.

Montserrat se jubiló en 1985, a los 67 años. Apenas dos años después de que el Instituto Pirenaico de Ecología adquiriera su actual nombre tras la fusión del Centro Pirenaico de Biología Experimental y el Instituto de Estudios Pirenaicos (creado en 1942).  “Él siempre ha dicho que lo habían jubilado, pero quería continuar trabajando. Prácticamente hasta sus últimas semanas de vida ha estado colaborando con nosotros, dándonos instrucciones, corrigiendo los originales del proyecto Flora Ibérica, pese a que sus condiciones de salud ya no eran las mejores”, relata Gómez. Pedro Montserrat, lejos de retirarse de su pasión por la botánica, siguió visitando asiduamente las instalaciones del nuevo centro de Jaca y a sus investigadores. Hasta poco antes de la fecha de su fallecimiento, continuaba acudiendo también a las jubilaciones y despedidas de antiguos compañeros.

1.1.0-26b6bbf-560c358-95a1d0f
Las banderas han ondeado este lunes 6 de febrero a media asta en Aula Dei

Ahora descansa de una larga y fructífera vida dedicada a la ecología terrestre, terreno donde ha dejado una impronta imborrable a través de la botánica y por el que será recordado para siempre.

Anuncios